“¡Bueno días!”

Son las primeras palabras que oyes al entrar en el colegio. Es el mejor lugar donde puedes trabajar. Te reciben con sonrisa, aprenden contigo y tu con ellos. Pero hay que trabajar y formarse. Los cuatro años de carrera y los posteriores de especialización no te garantizan que seas un buen maestro. Todos sabemos que la universidad nos forma bajo unos parámetros que deben actualizarse, pero hasta que esto no ocurra, nosotros podemos actualizar la escuela. 

Ya no necesitamos tanto libro con objetivos curriculares, podemos buscar intereses en nuestro alumnado, estrujarnos la cabeza y ver cómo podemos trabajar en clase cumpliendo los objetivos que nos marca el currículum.

Os animo a que cambiéis vuestro método de trabajo, no solo el alumnado trabajará con con ganas sino que tú, maestro, también te divertirás. Si un maestro es feliz en su trabajo, sus alumnos aprenderán con emoción, y como dice Francisco Mora “El cerebro solo aprende si hay emoción”.

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